miércoles, 28 de septiembre de 2011

Invocación del sueño I






Sueño poco. O al menos, recuerdo poco. Es feo. Se supone que uno sueña siempre, aunque no lo recuerde. Este punto, no puedo afirmarlo ni refutarlo.
Sólo sé que, a veces, sueño en las siestas. En las noches comunes, las de lunes a viernes, no. ¿Será qué sueño despierto? Digo, cuando camino, o cuando escucho a alguien que habla, sórdido, humedecido en pena, triste. Cuando apago el cerebro, mientras se suceden las imágenes aburridas. Me imagino, me sueño en otro lado, me sueño a punto de. Sueño para adelante, sueño en lo que pasará, o lo que podría o debería; pero también sueño para atrás, en lo que pasó, en lo que pudo y en lo que no pasó. Desato los nuditos que me llevaron ahí y los dejo tiesos, lisitos, sin rulitos. A veces, porque otras veces, los anudo, más y más, y nudo sobre nudo, me río, pensando en quien los desatará.
Ha de ser aburrido vivir sin un sueño. Despertarse sabiendo que todo siempre va a ser igual, sin importar lo bueno o malo que sea.
Vivir completamente de acuerdo con todo. Sin querer cambiar nada. Sin la ilusión, ni el impulso de darle un pincelazo al mundo.
Al fin y al cabo, cuando uno duerme y no sueña, esta ensayando su propia muerte.
Así ha de ser estar muerto. Debe ser dormir sin soñar, nada, ni un sueñito ni nada.
¿Será que uno muere cuando pierde la capacidad de soñar?



Relato acercado por Esteban Barbera

viernes, 9 de septiembre de 2011





He visto a los peces.
Y los peces tenían ojos como perros.
De perros casi hombres.
Los he visto ondular.
Coloreaban el agua.
Tenían algo de horas en sus lomos,
y algo de cuna.
Eran peces que se paseaban 
por una gran ciudad adormecida.
Yo era todo de algas. Y de burbujas.
Y todo lo que pensaba subía
a una superficie difusa.
Había sangre de sol. Y de luna.

 Colaboración del escritor y poeta Máximo Ballester

VIII


Duerme ya, desnuda, el sueño te viste mejor que una túnica.

Jaime Torres Bodet





Perro llamado "Sombra"

Di vuelta la esquina de la calle Mburucuyá, y vi a un perro buldog, ( en la vida real se llamaba "Sombra") intentando dormir, que cuando pasé me dijo: "no me molestes".



VII


El sueño es un arte poético involuntario.

Immanuel Kant







Mi abuelo en la pantalla del cine

Mi abuelo - ya fallecido en la vida real - apareció en una pantalla de cine, bailando. Llevaba traje, sombrero y bastón blancos.
En la sala, estábamos sólo mi abuela (quien también había fallecido en la vida real) y yo, sentadas en la primera fila. Mi abuelo entonces le empezó a cantar una canción de Gian Franco Pagliaro: "No, no te vayas, amor mío, quédate un poquito más. Este mal tiempo no es eterno, pasará , ya lo verás..."



 





VI

Y si recuerdas tu sueño, dime: ¿estoy en él?

Enrique Bunbury









Murga

En el sueño, una conocida me avisó que se iba a realizar un espectáculo de murga. Iba a estar Contrafarsa en cierto lugar; actuaría en un local dentro de una torre. 
Asistí. Sin embargo, no pude verlos de cerca como los veía la gente que estaba adentro sentada en las sillas de plástico. No pude oír lo que cantaban, porque yo presenciaba el espectáculo a través de un vidrio que aislaba el sonido, viéndolos desde un piso más arriba y divisando sólo una parte de sus cuerpos.
Supongo que éste habría sido aquel último sueño que se tiene por la mañana.
Unas horas más tarde (en la vida real), prendo la computadora, entro a Facebook y me entero de que habría un toque ese mismo día, a las trece horas, en una plaza del centro, con el ex director musical de Contrafarsa - Edú Lombardo -  Ney Peraza y otros músicos.
Eran casi las treces horas justamente cuando leí esa noticia, y me di cuenta de que sería imposible llegar a tiempo.
Cuando llegué, recién habían terminado de tocar.

Pedro Paricio - "Naked at stairs"

V


¿Nunca, has, en sueños, en el cielo de otra cama, contado nuevas estrellas?

George Brassens





Estrellas doradas en el cielo

Levanté los ojos al cielo. De pronto vi que las estrellas estaban juntándose, estrellas doradas, que se reagrupaban como puntitos diminutos, uno cerquita del otro, al vaivén de una sinfonía rápida.
Comenzaron a girar, a moverse, a tomar formas caprichosas vertiginosamente, y el cielo empezó a poblarse de figuras humanas de color dorado, parecidas a esculturas, a imágenes en relieve.
Estas formas estaban unas enfrente de otras, mirándose, algunas con una rodilla doblada, como hincándose, pero los dibujos creados, aparecían y se disolvían con el mismo vértigo.
Un grupo de estrellas se transformó en surtidor de agua, y el surtidor de agua, a su vez, se convirtió en el rostro de una mujer rubia con ojos oscuros, que miraba hacia abajo.
Todo nacía y moría rápidamente.
Le dije a mi madre, que se encontraba a mi lado: - ¿Viste?, así es la existencia humana. Todos estamos acá por un instante y nos deshacemos enseguida.




IV

Los sueños nos protegen contra la monotonía y vulgaridad de la existencia. 
En ellos descansa y se recrea nuestra encadenada fantasía, mezclando sin orden ni concierto todas las imágenes de la vida...


Novalis




Revista Mágica

Una mujer dejó en mis manos una revista. En las primeras páginas, había fotos de modelos con ropa femenina y estampada. Hacia la mitad de la revista, se veía la lámina, en blanco y negro, de Rada, en una playa.
El comenzó a moverse dentro de la foto; empezó a caminar sobre un escenario y a cantar "El mundo entero".
Después salté a otras páginas y pasaba exactamente lo mismo. Había música encerrada en la revista.



III



Cuando se alcanza la beatitud, sólo se sueña música.

Proverbio oriental


Hojas de Canto



Descansaba sobre una silla, cuando de repente escucho por la radio una noticia: un músico estaba yendo a las escuelas, pidiendo hojas de canto para los niños.
¿Qué son "hojas de canto"? No tengo la más mínima idea, ...pero suena lindo.

II


Cualquiera que despierto se comportase como lo hiciera en sueños, 
sería tomado por loco.

Sigmund Freud



Niña de ocho años

Fui al instituto donde había hecho la Primaria. Pregunté a un hombre que trabajaba ahí, si podía haber guardadas en la escuela, fotos de cuando yo era niña. Me respondió que no, que entonces yo debía ir a reconocer mi cadáver de cuando tenía ocho años.
Lo busqué y lo encontré dentro de una cajita de madera, caja que no me animé a abrir.
La tuve un  tiempo sobre mi falda, mientras estaba subida a un juego del parque de diversiones.



I

El inconsciente no es algo malo por naturaleza, es también la fuente de bienestar. No sólo oscuridad sino también luz, no sólo bestial y demoníaca, sino también espiritual y divina.
Carl Jung





Cuerpos en el sótano

Mi padre fue a la casa en que mi hermano y yo pasamos la niñez, la adolescencia y parte de la adultez.
Se dirigió al sótano y sacó primero el cadáver de una mujer, abrió las ventanas del dormitorio, para airearlo, y se la llevó fuera.
Después hizo exactamente lo mismo con el cadáver de un muchacho.