martes, 29 de noviembre de 2011



X

En los sueños me he sentido muchas veces llevado por un extraño instinto que me impulsó a escribir.
Goethe




Telarañas




Mi hermano le estaba contando a mi madre el episodio de una película donde había un muchacho y una muchacha muy simpáticos. Ella se convierte en esqueleto y él le saca las arañas de encima, le saca los hilos, se los da junto con unas agujas y ella empieza a tejer.
En ese momento siento un sonido fuerte como el de un chillido de un mueble, y entonces me despierto. 
En realidad el sonido era el alarido de la gata de mi vecina que estaba en la azotea y parece que había pisado al animal.
Pero me quedé pensando en el sueño. Por supuesto, los sueños son sólo un conjunto de escenas sucesivas que se disparan de manera incoherente. 
Sin embargo, dentro de lo incoherente encierran un significado, porque lo del esqueleto de la mujer y las agujas de tejer que le dan... era como si él le suministrara herramientas para reconstituirla.
Y eso fue todo, amigos.
 La próxima vez espero que se me deje soñar un poco más (que no haya agentes externos que lo interfieran) así tengo una historia más larga que contar.

viernes, 25 de noviembre de 2011

IX


Cuanto más aptos somos para hacer consciente lo que es inconsciente, más grande es la cantidad de vida que integramos.

Carl Gustav Jung




La casa





En una esquina unos muchachos sonrientes estaban como en pose, como cuando un grupo se quiere sacar una foto, y en el medio de ellos, había alguien parecido a Serrat (si no era él mismo).
Pero yo sabía, tenía conciencia en el sueño, de que la imagen de Serrat no era la actual, era la de antes.
Dejé la esquina y fui avanzando; me introduje en una casa vieja que se había usado como club para que la gente se divirtiera y viera espectáculos.
A partir de ahí me surge una intriga. Hace poco leí en Internet que en los sueños el pasado no existe; sólo existe el presente. Bueno, este sueño mío lo desmiente.
Yo tenía conciencia de que el Serrat que veía no era el mismo que el Serrat de ahora, y me daba cuenta de que aquella casa pertenecía al pasado, que no estaba más en el momento en que la recorría.
Entré y vi dibujos de personajes famosos del tango, trazos negros de sus caras hechos en el piso, el rostro de Gardel, cuadros con bocetos de parejas reconocidas colgados en el ángulo de la pared.
Me lamenté de no contar con una cámara para sacarle fotos a esos dibujos, porque entonces no podría llevarme la prueba de que pisé esa casa, un lugar que no existía más en el presente del sueño.



miércoles, 23 de noviembre de 2011

Relajante






Ondas Cerebrales





ONDAS BETHA: Originan un campo electromagnético con una frecuencia comprendida entre 13 y 30 Hz (vibraciones por segundo). Se registran cuando la persona se encuentra despierta y en plena actividad mental. Los sentidos se hallan volcados hacia el exterior, de manera que la irritación, inquietud y temores repentinos pueden acompañar este estado.

ONDAS ALFA: Tienen una frecuencia de 8 –12 Hz y están asociadas con estados de relajación. Se registran especialmente momentos antes de dormirse. Sus efectos característicos  son: relajación agradable, pensamientos tranquilos y despreocupados, optimismo y un sentimiento de integración de cuerpo y mente.

ONDAS THETA: Con una frecuencia de 4-7 hz., se producen durante el sueño (o en meditación profunda, entrenamiento autógeno, yoga...), mientras actúan las formaciones del subconsciente. Las características de este estado son: memoria plástica, mayor capacidad de aprendizaje, fantasía, imaginación e inspiración creativa.

ONDAS DELTA: Con una frecuencia de 1-3 Hz, surgen principalmente en el sueño profundo y muy raras veces se pueden experimentar estando despierto. Sus estados psíquicos correspondientes son el dormir sin sueños, el trance y la hipnosis profunda. Las ondas delta resultan de gran importancia en los procesos curativos y en el fortalecimiento del sistema inmunitario.


martes, 15 de noviembre de 2011

Hamacas









El movimiento suave de las hamacas nos ayuda a dormirnos más rápido y a alcanzar mayor profundidad del sueño que una cama, según se deduce de un estudio realizado por la Universidad de Ginebra (Suiza). “Desde hace tiempos inmemoriales mecemos a los niños para dormir, y caemos dormidos irresistiblemente en una mecedora”, explica Sophie Schwartz, que asegura que hasta ahora no se había encontrado una explicación neurocientífica a este fenómeno.
En su investigación, publicada en la revista Cell Biology, Schwartz y sus colegas invitaron a una docena de voluntarios adultos y sanos a dormir una siesta de 45 minutos en una cama “clásica”, y otra siesta en una cama en movimiento. Durante cada período de sueño midieron la actividad de su cerebro usando un encefalograma (EEG). Y observaron que en todos los casos había una diferencia importante en las ondas cerebrales. Concretamente, dormir con el balanceo propio de una hamaca aumenta las oscilaciones lentas y los ejes o husos del sueño, que sirven de transición entre el sueño ligero y profundo. Ambos registros están asociados con sueño profundo y una mayor consolidación de la memoria. Además, los individuos que generan más husos del sueño son capaces de tolerar mejor el ruido mientras duermen.
Durante el descanso con un movimiento de la cama, también aumentaba la duración de fase N2 del sueño, un tipo de movimiento de los ojos no-rápido que ocurre a mitad de una noche de sueño reparador. Además, más de la mitad de los participantes expresaron que en la cama tipo-hamaca la siesta había sido más placentera.
Ahora queda averiguar si el sueño en hamaca podría ayudar a tratar trastornos del sueño como el insomnio.






martes, 8 de noviembre de 2011



Vaporosos, inabarcables, 
las Tierras del Sueño yacen en despojos de Luz,
vacías como cáscaras de aire.
¡De mis fantasías se me permite


elegir un sueño y guiar su vuelo!
Conozco bien (y te conozco, doncella)
lo que tus sueños deben decirte esta noche.

[...]
Allí residen todas las fantasías de los poetas:
Las damas élficas bailan entre alados valles,
ahogados en ráfagas lastimeras;
allí se percibe el perfume, allí en círculos
gira la espuma desconcertada de los manantiales;
sirenas,
vientos mareados sobre sus cabellos, cantando.

Fragmento de "La Noche del Amor", de Dante Gabriel Rossetti




jueves, 3 de noviembre de 2011

"Un sueño recurrente" - F.V.




De pequeño a los 3 años de edad, tuve por primera vez un sueño vívido, una pesadilla que llegué a entender sólo con el paso del tiempo, la cual generó un desenlace que me marcó para siempre.

En ese entonces, vivía con mis padres en una casa pegada a la de mis abuelos paternos la cual se conectaba entre sí por el fondo. El baño se situaba fuera de las dos casas más bien detrás de la nuestra y lo compartíamos con mis abuelos.
Esa noche, me acuestan en mi cama, me arropan y cuando me despierto estaba en brazos de mi madre que me miraba extrañada y sollozando. Fue hasta los 6 años de edad que cada tanto tenía estos episodios esporádicamente, y lo hablé con ella.

Le conté que había tenido un sueño... " estoy solo en nuestra casa, en la tarde, ya casi se estaba poniendo el sol, cuando decido salir al fondo a casa de mis abuelos... en la puerta del fondo de su casa hay un cartel que dice que salieron de paseo y vuelven en unas horas... intento salir por el fondo de las casas donde hay un portón de chapas y cuando llego al portón veo una silueta de negro con capucha (muy alta y oscura), por lo cual me asusto y comienzo a correr hacia atrás, mientras la imagen me avanza y yo me encierro en el pequeño baño de dos por dos, el cual tiene una puerta de madera y una pequeña ventanita.. Desde la cual veo la silueta que se pasea esperando a que yo salga... por lo que decido quedarme encerrado en el baño a esperar a que llegue alguien" luego de esto me despierto sudando y muy cansado.

Hasta acá es una de las tantas historias que se pueden escuchar, pero mi madre me despertó las incógnitas cuando me explica que en realidad, desde los tres años éste "sueño vivido" se lo cuento dormido, cada parte, cada paso que doy y es siempre igual,  y lo que más la impresiona es que desde los tres años yo le decía claramente que había un cartel y ella me preguntaba que decía el mismo y yo se lo leía en el sueño, obviamente después que me despertaba no sabía leer.
Lo más extraño de este sueño recurrente, casi catorce años después, nosotros ya no vivíamos con mis abuelos y yo ya no tenía más este sueño recurrente...sucede algo que nos marcó no solo por la situación sino también por el contexto.
Nos llaman a nuestra casa por teléfono y le comunican a mi mama que mi abuelo había fallecido, más precisamente le dio un infarto en su casa... Yo salí despavorido para constatar el tan doloroso hecho, tomé mi bicicleta y volé hasta la casa de mi abuela...cuando llegué estaba mi abuelo ya tendido fallecido en mi antigua cama...  comienzo a preguntar a mi abuela que había sucedido, y me contó..."nosotros estábamos por salir a pasear... te habíamos dejado una esquela por si venías, él fue al baño y dejó la puerta abierta y ya cuando lo encontré ....era tarde." ... leí la "esquela" que me dejaban y como no es de creer era la misma que veía en mis sueños. En ese momento, sentí impotencia por no advertirles de aquel sueño a ellos...   


MEDITACIÓN, RELAJACIÓN, TRANCE